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¿Qué les falta por romper?

Sartor es el elefante en la cristalería.

Cada paso, cada movimiento y cada afán de estos muchachos parece estar destinado a destrozarlo todo. Empezaron en la cancha, donde el rimbombante proceso encabezado por el ecuatoriano Luis Roggiero, de exitoso paso por Independiente del Valle, terminó en una huida silenciosa y lejos de las explicaciones públicas que permiten analizar lo vivido y procurar una mejora en el futuro.

Nada de eso.

Roggiero y su recomendando técnico Santiago Escobar dejaron una estela de decisiones incomprensibles y resultados mediocres para un club que viene trastabillando hace rato.

Por eso se lamenta tanto lo sucedido.

Pareció que Sartor apostaba a un proyecto grande, serio, listo para enfrentar los embates, incluso en una gran tormenta, pero que al final terminó dilapidado apenas aparecieron los primeros vientos de mal tiempo.

Luego apareció el interinato de Sebastián Miranda y la llegada del uruguayo Diego López, un técnico de más sombras que luces en su acotada trayectoria en la banca.

Pero en las últimas semanas, en plena crisis de resultados y con el descenso respirando en la nuca, Sartor decidió apostar al doble o nada.

La llegada de Mauricio Etcheverry es incomprensible.

Los antecedentes del dirigente impiden soñar con una gestión estable, transparente, orgullosa.

La llamativa reunión con el Comité de Árbitros solo oscurece. ¿Para qué se juntaron? ¿Qué temas se trataron? ¿Qué consecuencias tendrá esa cita? Por eso llama tanta la atención la aparición del, alguna vez, asesor del investigado Sergio Jadue.

Mientras tanto, los hinchas, los sufridos hinchas, siguen metidos en la maldita costumbre de revisar fixtures, analizar las opciones de los rivales directos y soñar con triunfos cuando viven en una racha de dos empates y cuatro derrotas en el torneo local.

Incluso, los administradores están dispuestos a ceder la reserva del estadio Nacional para el duelo con Audax Italiano, en la 26ª fecha, a un recital. Eso da cuenta que las prioridades están lejos de la cancha. ¿O hay algún forofo azul que no recuerde lo sucedido en el decisivo duelo con Deportes Iquique en 2019 cuando el estadio fue un jugador más para conseguir la anhelada victoria?

“Entramos a la cancha últimos en la tabla y el estadio estaba lleno… solo me queda felicitar a la gente. Los jugadores dejamos todo”, dijo entonces un emocionado Johnny Herrera.

Las últimas temporadas han sido de demasiados errores. Y Sartor, con harto ejecutivo de grandes estudios, pero con poco conocimiento futbolístico, solo se sumó a la cadena de fracasos.

Al final, la aparición de Etcheverry es otro paso más de este elefante en la cristalería. Porque, quiérase o no, todos sabemos que los destrozos serán evidentes. Habrá que ver si en ocho fechas más, el recuento de daños indica que solo hubo algunos productos rotos o si, como temen muchos, el negocio completo se vendrá abajo.

About the author

Pablo Aravena Wrighton (1969) es un periodista deportivo, cuya carrera comenzó en 1990 en el diario El Sur de Concepción. Fue reportero en las revistas Don Balón y El Gráfico Chile, y subeditor en Deportes de El Mercurio. Hoy es el editor de revista Tribuna Andes y comentarista de RedGol en La Clave.