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Mentalidad ganadora: la herencia no visible de los Sub 25

Es prioritario comenzar escribiendo esta columna recalcando y reforzando, primero que todo, la idea que subyace al entrenamiento mental en el fútbol. Y es importante porque existe una creencia errada aún, de que la mentalidad en el fútbol se genera de manera natural y no se entrena.

Al respecto es importante señalar que los factores psicológicos que intervienen en un deporte como el fútbol, como gestión de la ansiedad, control de la presión, motivación, autoconfianza, liderazgo, cohesión, etc.), son trabajables. También pueden ser desarrollados mediante un trabajo psicológico adecuado. Hay otros que tienen una eficaz herencia cuando son transmitidos por los pares.

Esto a propósito de que por estos meses se abrirá el debate del término de la Generación Dorada, del recambio. Será discutido, quienes deben hacer el recambio y si los “reemplazantes” están preparados mentalmente para cumplir con esa función.

Hay dos tipos de herencias: la visible, que se traduce en los conceptos tácticos, ideas de juego, forma de afrontar un partido, los lineamientos físicos, etc. Los que pueden traspasarse visible y rápidamente de una generación a otra.

Pero existe también una herencia no visible, aquella relacionada con la adquisición de las “soft skills” del deporte… nos referimos a las variables psicológicas y su relación con lo competitivo. La fortaleza mental y la ambición por el éxito que mostraron los jugadores que participaron de los procesos desde José Sulantay en adelante.

Estas variables tienen un gran “aprendizaje informal”. Mucho más cuando es traspasado por otro compañero que compartió espacios físicos como canchas, camarín, hoteles; además de ideales, objetivos y sueños.

Evidentemente existe un retraso en el recambio. Los jugadores que podrían reemplazar a Medel, Bravo, Isla, Vidal, Sánchez, por citar algunos, debieron haber ya estado presentes en nóminas anteriores.

Y, por eso, hubiese sido muy beneficioso que muchos de los jugadores que hoy formarán parte del nuevo proceso en la selección se hubiesen “empapado” del ciclo virtuoso de la selección. Esto desde los títulos de Copa América en adelante.

Haber visto, observado y compartido camarín con muchos jugadores en esos momentos habría aportado a la construcción de una mentalidad ganadora con esos jugadores.

About the author

Psicólogo deportivo; docente en la Universidad Andrés Bello. Conferenciante, escritor y divulgador científico. Movilizando cerebros en el fútbol.