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Los sobrevivientes

“Los sobrevivientes”. Así titulé la última charla que entregamos, hace ya varios años, a los jugadores del equipo de San Luis de Quillota. Esto en la previa del último partido del torneo, que finalmente terminó empatado y salvando de caer a Primera B al equipo de San Luis. Algo inédito para el club era mantenerse dos torneos seguidos en primera división.

Y fue titulada como «los sobrevivientes», no solo por la importancia que teníamos de zafar del descenso, sino porque además incorporamos un material audiovisual valiosísimo… Una historia de dos montañistas chilenos en un intento por ascender a la cumbre del Everest y Lothse en un período de 72 horas. Algo que solo han logrado siete expediciones en el Mundo.

Este material audiovisual, lejos de ser un material que habla de éxitos, triunfos y cumplimiento de metas, es una transmisión de experiencia verdaderamente humana. Con una meta que lamentablemente se vio truncada por el terremoto que azotó a Nepal por esos días y donde murieron al menos 22 personas. Los protagonistas son Ernesto Olivares y Rodrigo Lara.

El mensaje de «Los sobrevivientes» resulta totalmente aplicable a esta experiencia que viven hoy varios equipos en su lucha por no descender a la categoría. Si bien sabemos que el fútbol es un deporte que se ejecuta mediante acciones colectivas, el jugador debe prepararse individualmente. Por ende, implica también lo psicológico.

Nuestro cerebro tiene dos particularidades que se relacionan con esta situación deportiva. La primera de ellas guarda relación con el objetivo que tiene el cerebro en nuestras vidas: ayudarnos a sobrevivir. Pero esta característica, que parecería totalmente natural y funcional a la pelea por no descender, resulta antagónica con el hecho de que el cerebro busca permanecer siempre en una zona de tranquilidad y de no movilidad.

El cerebro busca no cambiar y por ello intenta decirnos, en todo momento, que lo externo es malo y negativo. Por eso es que mentalmente frente a la lucha por el descenso, es una pelea mental que requiere salir de la “zona cómoda”. Pero esencialmente convencer a nuestra cabeza de que lo que está afuera y por venir, no es necesariamente algo negativo.

Esto conlleva además dos factores mentales fundamentales en un momento como este: la ansiedad y la
baja autoconfianza. El jugador, en esta instancia experimenta mucha ansiedad producto de la incertidumbre por los resultados. Es muy habitual, además, que existan dudas con respecto a las propias habilidades, generándose una baja expectativa de autoeficacia en cada uno de los jugadores.

Por eso es que la pelea por no descender es esencialmente una tarea estrictamente mental, ya que, cada futbolista debe librar primero esa batalla de la sobrevivencia en su propia cabeza…

About the author

Psicólogo deportivo; docente en la Universidad Andrés Bello. Conferenciante, escritor y divulgador científico. Movilizando cerebros en el fútbol.