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La U: sus pecados

Desde 2019 que la U de Chile coquetea con el descenso. Pese a las continuas señales, y la desesperación de los fanáticos, los administradores de la pasión azul persisten en el afán de cometer errores.

El cabezazo de Juan Martín Lucero que marcó el tercer gol de Colo Colo liquidó las esperanzas de los siete mil forofos de la U presentes en el estadio Fiscal de Talca para el Superclásico.

Ya no había opción para la U. El partido estaba terminado, aunque el reloj indicaba que aún había un espacio para la lucha.

La caída, la tercera consecutiva en la era Diego López, no solo marcaba el mal momento futbolístico.
También expone los errores de un club que vive en una crisis permanente.

Falta de convicción en la U

Suena increíble, pero es cierto: Los dirigentes de la U no creen en sus apuestas.

El 13 de diciembre, el club anunció la llegada del entrenador colombiano Santiago Escobar, quien llegaba con el respaldo del gerente técnico Luis Roggiero. 138 días después, el 30 de abril, el DT era despedido. Y Roggiero tomó sus maletas el 4 de mayo.

Es decir, las cabezas del plan 2022 estaban fuera del club cuando el torneo recién marcaba la fecha 11. La ilusión de terminar con la rotación de entrenadores se venía abajo como un castillo de naipes.

Un plantel de pocas luces

Después de la dramática salvación en la última fecha (3-2 sobre Unión La Calera), la lección parecía aprendida.

Pero no fue así.

En la conformación del plantel 2022 salieron casi dos decenas de jugadores (incluyendo al zaguero uruguayo Ramón Arias y al goleador Joaquín Larrivey).

Pero los que llegaron no elevaron el nivel. El ecuatoriano Hernán Galíndez y el boliviano José María Carrasco fueron los mejores ejemplos.

También sumaron a varios jugadores de equipos descendidos o que estuvieron cerca de irse a la B y otros que venían de irregulares temporadas.

Caso aparte es el de Cristian Palacios.

El “Chorri” firmaba luego de buenas campañas en Unión Española. Pero tras un arranque prometedor (ocho goles en 13 partidos), la pólvora se secó. Y el penal desperdiciado ante Colo Colo, tal como en la primera rueda, puede marcar su futuro.

Los datos son evidentes: este es un plantel de escasa jerarquía.

Solo las llegadas de los argentinos Nery Domínguez y Emmanuel Ojeda y la aparición de los canteranos (Darío Osorio, Lucas Assadi, Marcelo y Mauricio Morales, Bastián Tapia y Cristóbal Campos) parece ser un aliciente.

El nuevo DT

«La prioridad es encontrar un entrenador de nivel que eleve esta plantilla y los jugadores que van a llegar. Tiene que ser un entrenador ganador, profesional, moderno, que garantice el trabajo en los entrenamientos y rigor. Que devuelva la garra e intensidad, que hoy está un poco oxidada», dijo Michael Clark apenas se fue Santiago Escobar.

El elegido fue el uruguayo Diego López, precedido de un zigzagueante camino en clubes italianos y Peñarol, y quien asomaba luego de 17 meses sin dirigir.

Y acá se encontró con un escenario revuelto. Decidió imponer el 4-4-2, con dos volantes defensivos y dos volantes abiertos, en un plantel que parece no tener los intérpretes para esa partitura.

Las críticas son continuas, pero la escasa flexibilidad del DT impide un cambio, que ya parece necesario.

La falta de liderazgo

Y esto que podría ser un buen resumen del campo de juego, se expone fuera de ella. La carencia de claridad de los inversionistas que están detrás de Sartor, hoy controladora del club, es el primer argumento. Nadie sabe, con certeza, quién está detrás de las decisiones de la concesionaria, mientras la Casa de Estudios toma palco.

Michael Clark, el ingeniero comercial puesto en la presidencia de Azul Azul, no estuvo en el clásico. Y quizá ese hecho marca un estilo que no da resultados: la falta de presencia en los momentos complicados.

Cuando los forofos buscan respuestas, el silencio es incómodo y largo. Y, por lo mismo, la nula conexión con los hinchas provoca un evidente distanciamiento.

Sartor no ha dado el ancho. Y este 2022 habrá que rezar, nuevamente, para que la U sobreviva a esta crisis capital.

El original de este artículo lo ves en el #17 de #TribunaAndes

About the author

Pablo Aravena Wrighton (1969) es un periodista deportivo, cuya carrera comenzó en 1990 en el diario El Sur de Concepción. Fue reportero en las revistas Don Balón y El Gráfico Chile, y subeditor en Deportes de El Mercurio. Hoy es el editor de revista Tribuna Andes y comentarista de RedGol en La Clave.

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