fbpx

La Generación Dorada ¿Solo talento?


Hace algunos años, al director técnico chileno Manuel Pellegrini, en una charla dada en Chile, se le preguntó si era difícil lidiar con los egos a partir de su experiencia en el Real Madrid.

Ante la sorpresa de quienes estábamos allí contestó que lo realmente difícil en dichos equipos, era el trabajo con los jóvenes, ya que, a ellos había que movilizarlos constantemente hacia el trabajo y explicaba que jugadores, como Cristiano Ronaldo, no había que estar diciéndoles permanentemente que hacer y que detrás de ellos hay mucho trabajo y esfuerzo, de hecho señalaba como dato anecdótico que Cristiano llegaba siempre dos horas antes que el resto del plantel a trabajar de manera personal.

Esta introducción nos sirve para hablar de la denominada Generación Dorada de nuestra selección nacional.

Lo primero que habría que decir es si realmente el término Generación Dorada es adecuado para explicar lo que ha ocurrido con el proceso de selección desde el 2008.

Este término puede inducir a un error de pensar que se trató de una generación casi espontánea, de un grupo de jugadores que tuvieron un talento determinado, que fue desarrollado por ellos durante todos estos años, y que prácticamente es imposible de replicar.

Todos estos jugadores, que nacieron bajo contextos distintos, fueron entrenados, en el proceso de la selección, por al menos siete entrenadores (si consideramos a José Sulantay) y evidentemente los resultados obtenidos fueron dispares pero en general tremendamente positivos.

La pregunta que cabe hacerse es si acaso acá hubo un grupo de jugadores talentosos que se juntaron azarosamente en un momento determinado en la historia, o bien hay un esfuerzo replicado e imitado entre ellos que les permitió, entre otros resultados, ser en dos ocasiones campeones de América.

¿Fue todo talento o también hubo trabajo? El concepto de “generación” o de “dorada” podría inducir la idea de que estos jugadores son solo talento y que no hubo trabajo detrás ellos (así como en la introducción hablamos de Cristiano).

En muchas ocasiones en el fútbol, solemos asociar al buen jugador con talento y no con trabajo.
El talento se encuentra sobrevalorado, y solemos ocupar este concepto, como una forma de explicar aquello que la ciencia no puede.

Esto puede impulsar una falsa creencia de que los éxitos son solo para algunos jugadores, o bien generar una “mentalidad fija” de que el rendimiento se debe en gran medida a lo que uno es y no a lo uno pueda hacer.

Este grupo de jugadores trabajó y mucho… Y pensar en algo distinto simplemente puede limitarnos que los futuros jugadores repliquen los éxitos de estos jugadores.

Rodrigo Cauas es Psicólogo Deportivo, Divulgador Científico y columnista de Tribuna Andes.

About the author

Psicólogo deportivo; docente en la Universidad Andrés Bello. Conferenciante, escritor y divulgador científico. Movilizando cerebros en el fútbol.